Una globlalización que no destruya la sociedad.

La presión inmigratoria de fuera de la Unión Europea, pero también dentro de nuestras fronteras, fuerza la necesidad de racionalizar los flujos económicos en post de una economía sosteible: principalmente, capaz de sostener la red social de consumo, es decir, el empleo.

Decía hace unos días el presidente de SEAT, refiriéndose a China: “si quieres vender local tienes que producir local”. En el mundo occidental no tenemos esa inteligencia económica, la globalización para occidente es en beneficio del empresario financiero, es decir, de unos pocos (no me vale esa mascarada de capitalismo social); el precio, la dependencia absoluta de países de bajos salarios, nula o simbólica protección social y al medio ambiente. Solo tres, de las 75 mayores ciudades chinas, están por debajo de los límites de insalubridad medioambiental)
A ese dumping social, y sobre el medio ambiente, se une, y se aúna, al dumping fiscal; los paraísos fiscales, como son esos estados de dudosa viabilidad que en otras circunstancias geopolíticas ya habrían sido absorbidos por otros estados mayores se creen con el derecho de usar cualquier vía para sobrevivir como estados soberanos. Eso, en lenguaje histórico se llama piratería, o corsarismo si se realiza bajo bandera amiga. Las islas del Canal? Luxemburgo? Liechtenstein? Gibraltar?
Hay países que no son sostenibles y que tendrán que unirse a otros, y con un peso real para cuadrar sus cuentas de supervivencia.  Malta o Chipre, por poner un ejemplo, son minúsculos gallitos capaces de comprometer la paz regional.

Pero otros, no menos inviables, como Irlanda, tiran de fraude fiscal compitiendo con otros países de la Unión con leyes permisivas socialmente y fiscalidad de “paraíso fiscal”, con la pretensión nada oculta de hundir las economías vecinas.

Ahí están las manifestaciones de Ryanair contra Vueling, o la noticia de hoy:

http://economia.elpais.com/economia/2014/03/10/actualidad/1394458839_324525.html
Una nueva empresa de comercialización de plátano a nivel mundial se instala en Irlanda.

Esta Unión Europea no funciona, entre otras porque hay varias reglas de medir y siempre en contra de la sociedad. Se impone un liberalismo a lo británico, a lo norteamericano.`

La proyectada unión atlántica, como la que se firmó hace diez años entre Estados Unidos y México que ha empeorado el mercado laboral mexicano y ha favorecido y facilitado la entrada de las fortunas mexicanas en Norteamérica, va a significar otra vuelta de tuerca a las economías locales, regionales arraigadas en el territorio.

Históricamente las correcciones sociales y económicas, es decir, la injusticia social, la redistribución desigual de los recursos se resolvían con revoluciones. ¿Es este el único medio de cambiar las cosas? Visto que la ley protege a quienes las hicieron en su propio beneficio, (véase la sentencia del Juzgado de lo social, dando la razón a los exdirectivos de CaixaCatalunya), parece que el futuro no pinta bien

¿Cómo se posicionan nuestros políticos? Y nuestros partidos?

El discurso neoliberal está agotado porque no crea riqueza, solo destruye sociedad.

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