Los límites del Rey

Ciudadanos dice que va a pedir al Rey que convenza a Pedro Sánchez para que facilite la investidura de Rajoy.

Me asombra la inconsciencia de los de Albert Rivera que parecen ir en un autobús desbocado y a punto de despeñarse.

Ciudadanos probó su buena fortuna en Cataluña, donde habían pasado de 3 escaños (2010) a 9 en 2012 y los 25 actuales en el Parlament (con el 17,93 por ciento de los votos), buscando convertirse en una alternativa centrista y liberal de un PP dirigido desde un conservadurismo ideológico, muy en sintonia con los valores que habían motivado el golpe militar y la dictadura de Franco. La ley mordaza es una claro ejemplo de ello.

Olvida Ciudadanos que el extraordinario éxito electoral de septiembre de 2015 se debió a que el electorado del no a la independencia, que no confiaba en un PP desacreditado para representar el unionismo respectuoso con Catalunya, votó a Ciudadanos porque representaba una manera pro activa de entender la política del que se presumía que sabría encontrar una nueva fórmula de entendimiento con el Estado capaz de superar el soberanismo.
Transcurrido medio año desde las elecciones del 20 de diciembre, y un discurso aún más reactivo respecto al nacionalismo catalán, Ciudadanos apunta a la mediocridad electoral:
En España por no saber marcar estilo y perspectiva de Estado (ahí están los resultados, por su intolerancia con abrir la coalición con el PSOE hacia Podemos) y
en Cataluña, el último sondeo del GESOP, sitúa que Ciudadanos bajaría de los 25 a los  18 a 21, en un contexto en el que el Sí a la independencia alcanzaría el  47,7 por ciento frente al 42,4 del NO, cuando en marzo los partidarios del Sí eran 45,3 por ciento frente al 45,5 por ciento por el No.

Ahora, superado en sus expectativas (el 20-D consiguió 42 diputados y el 26-D bajó a a ser 32 escaños), Ciudadanos no puede plegarse a ser irrelevante y busca ser artífice de la investidura de Rajoy.

No le importa el precio, siempre que no tenga que pagar la factura aunque la acabara pagando el Rey.  ¿Alguien piensa que la monarquía sobreviviría a una Catalunya independiente? 

Si Rivera consiguiera que el Rey picara, y pidiera al PSOE que se abstuviera para facilitar el gobierno del PP  (partido con dos tramas corruptas demostradas y el propio partido encausado), habría logrado ser muy estimado y valorado por la derecha económica del Ibex35 y de los lobbys de Bruselas (para entendernos), pero al precio de empantanar la Corona en una espiral de incierto resultado.

Dos argumentaciones finales:

El error que propició la caída de Alfonso XIII fue, sin duda, haber apoyado el golpe y la dictadura de Primo de Rivera el 1923-1930. Años en que se fortaleció el republicanismo y el nacionalismo segregacionista y el desapego del socialismo.

La función especifica de un Rey constitucional en España es velar por la unidad del reino. Y eso pasa por tender puentes de entendimiento entre todas las naciones o nacionalidades del Estado, no en su ignorancia o aniquilación como haría un jefe de Estado autoritario o partidista de la prevalencia de una sobre otra.

Por lo tanto, la única presión que el Rey está legitimado a hacer es para que no se ignore, sino que se integre, a esos 2 millones de votos de catalanes que están por la independencia  de los 4.116.000 que votaron el 27-Septiembre de 2015.

 

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