No hay talla de Estado.

Artur Mas se ha visto arrastrado al adelanto electoral, en primer lugar, por la negativa del gobierno de Rajoy para avanzar hacia un mejor sistema de financiación para Catalunya, el Pacto fiscal compromiso electoral de CiU, y, en segundo, por la respuesta civil catalana en la masiva manifestación por la independencia del pasado once de septiembre. El pacto fiscal se planteaba como una fórmula similar al sistema de cupos del País Vasco y Navarra, para salvar el excesivo déficit que soportan los catalanes, del 8 al 9% del PIB regional en estos últimos años de crisis, habiendo llegado a superar ampliamente el diez por ciento, no hace tanto tiempo.

La propuesta, que no cuestionaba Catalunya en España, habría sido aceptable para el presidente Rajoy, a quien se supone con mayor visión de futuro y de Estado de lo que ha transmitido hasta ahora, pero habría suscitado fuerte oposición en esa parte del partido popular que está anclado en la contrarreforma constitucional del postgolpe; y que tiene un sentido patrimonial y personalista del  ejercicio político, incapaz de darse cuenta del pulso del País.

La opción independentista no es mayoritaria en Catalunya. Si nos atenemos a los sondeos estarían entorno al cuarenta por ciento, pero es probable que una consulta directa ofreciera un resultado más favorable, pero si aumenta la incomprensión del estado y, peor aún, si se organizan campañas y boicots contra su economía.

Pero esta perspectiva es lejana. Se está a tiempo de reconducir este proceso. El President Mas ha eludido hablar de independencia, ha manifestado “que no está por una huída hacia adelante”, aunque habla de autodeterminación. Un referéndum se puede hacer para ver cuál es el estado real de la opinión ciudadana, ha dicho Durán i Lleida. Mas habla, en efecto, de estructura de estado, pero ¿por qué no de Estado Federal?

¿Existe capacidad e inteligencia política para afrontar el reto de la transformación de España en un estado federal?

Los puristas del derecho política, legalistas, dicen que no puede formarse un estado federal sin estados independientes que se federen, el caso norteamericano. Pero, ¿acaso la ley no está hecha para servir a las necesidades de la sociedad? Si hay voluntad política, existen soluciones políticas.

Publicado en ULTIMA HORA, el 29-Septiembre-2012

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