Integrismo religioso frente a la sociedad laica.

 

Los idearios religiosos personales que pretenden alterar comportamientos sociales en la sociedad moderna colisionan con frecuencia con  el respeto a las convicciones de los otros que pensamos que la sociedad debe regirse por normas de neutralidad; no imponiendo a los demás idiosincrasias minoritarias.

El caso reciente, del portero titular del Mallorca que no quiso jugar en sábado porque su religión no se lo permite, exige una reflexión sobre el carácter laico del Estado, sus instituciones y la sociedad.

Ninguna ideología religiosa, ningún grupo, habría de imponerse al resto de la sociedad, tanto a los que sigue credos diferentes, como a la no creyente. Sorprende sobremanera, dicho sea de paso, que parezca bien respetar el credo del futbolista judío y no el de tantos musulmanes que tienen al viernes como día sagrado, el respeto del empresariado al Ramadán supondría desajustes económicos importantes: una sociedad a la carta, la desarticulación social hacia una coexistencia de grupos étnicos en getos.

La excepcionalidad hecha con el futbolista por ¿cuestión de poder económico? Es un mal precedente. El Corán, en eso, lo tiene mejor resuelto pues cuando se está viajando, permite que no se sigan al pie de la letra sus preceptos. Mi criterio, obviamente, es que cuando uno llega a una sociedad distinta a la de origen debe prevalecer las leyes y costumbres del nuevo entorno social.

Esta reflexión da pie a ver qué dicen las encuestas sobre esta cuestión, sobre las imbricaciones de lo religioso en la sociedad. La encuesta del CIS, de julio 2010, publicada en agosto, a la pregunta ¿Cómo se definiría en materia religiosa?, refleja que la respuesta mayoritaria es: Católico, un 74%; No creyente, el 15,2%; Ateo, el 7,2 %; Creyente de otra religión, el 2,1%; no contesta el 1,5% . Para el segmento de Católicos, a la pregunta ¿Con que frecuencia asiste a misa u otros oficios, sin contar las ocasiones relacionadas con ceremonias de tipo social, como bodas, comuniones o funerales?, la respuesta mayoritaria, un 57,6% es de casi nunca y de un 16,4%, algunas veces al año.

A la hora del análisis resulta razonable suponer que las franjas que contestan “casi nunca” y “algunas veces al año” estarían de acuerdo en que la religión no debe inmiscuirse en las cuestiones del Estado; es decir, que el Estado debe de organizarse y legislar para toda la sociedad de forma independiente de la religión, con respeto hacia todas pero sin sumisión a ninguna: el Estado laico.

Esa opinión quedaría respaldada por un porcentaje ponderado del 54,76% de los católicos que, sumado a los que se manifiestan como de otras religiones, no creyentes y ateos, elevaría el respaldo al laicismo del Estado hasta el 79,26% de la sociedad.

Referido a los votantes de los principales partidos, un 71% de los electores del PSOE se definen como Católicos;  No creyentes el 18,6%; Ateos el 7,6% y un 1% manifiestan seguir otras religiones. Por lo que respecta al PP, el 90,7% de sus votantes se manifiestan Católicos; No creyentes el 5,5%; Ateos el 2,6% y seguidores de otras religiones el 1%.

 “El Estado laico quedaría respaldado por un porcentaje ponderado del 54,76% de los Católicos y, considerando otros grupos, por hasta el 79,26% de la sociedad”

Los votantes del PSOE, el 57,29%, y del PP, un 58,86%, estaría en esa horquilla de creyentes poco practicantes, ponderando el voto de Católicos, de los que “no van misa casi nunca” o sólo “varias veces al año”, como se ha hecho en el cómputo total de votantes. Si además, como en el caso de los porcentajes totales, se computan los que se manifiestan No creyentes, Ateos o practicantes de otra religión, los porcentajes de quienes podrían estar de acuerdo en la proposición de Estado laico sería, por parte del PSOE un  84,89% y, en entre los votantes del PP, el 67,96%.

Llama la atención que las diferencias de porcentajes entre el PSOE y PP de quienes contestaron que “van a misa varias veces a la semana” son insignificantes: el 1,3% por el PSOE y el 1,5% de los votantes del PP; mientras que la diferencia más acusada está entre los que “van a misa caso todos los domingos y festivos”, 7,2% entre los votantes del PSOE y el 21,3% del PP.

En suma tanto los votantes del PP como los del PSOE estarían por el Estado laico, cambiando el actual estatus de “no confesional”. La diferencia no es neutra ya que la definición actual de “no confesional” implica, a la postre, tutela económica de las confesiones religiosas con el indudable trato discriminatorio hacia quienes se manifiestan no creyentes, ateos y hacia quienes practican religiones no reconocidas, como tales, por el Estado.

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