Caminando en la dirección contraria

El nuevo gobierno es la versión más genuina del Mariano Rajoy continuista tanto en política económica como respecto a Catalunya. En economía, con Guindos y Montoro se ofrece estabilidad en las reformas emprendidas y con la incorporado de Álvaro Nadal, el hombre de confianza de la Oficina económica, quizás alguna creatividad dirigida a las medianas y pequeñas empresas. Liberal de los que se oponen a las presiones de los oligopolios tiene un perfil homologable al de nuestro Pep Ignasi Aguiló, que por pretender mantener a raya a las familias económicas fue defenestrado por Bauzá al año de gobierno. Nadal, con el peso de Rajoy, podrá tener mejor fortuna porque el ciclo económico permite que las grandes empresas puedan sacarse las castañas sin que el papá estado tenga que facilitar subvenciones encubiertas.

Cosa, por cierto, que no quieren entender la mitad de las autonomías, con Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha a la cabeza, que pretenden que las regiones mediterráneas, Euskadi y Madrid, continúen subvencionándolas por su incapacidad para salir de la dependencia económica, y aún buscando que se incremente ese fondo de reptiles para neutralizar la despoblación y la emigración que vuelve a repuntar. En cuarenta años de democracia, desde que está en vigor el fondo de compensación ínter territorial y de ingentes cantidades transferidas por Europa en las que eran objetivo-2, el diferencial entre las regiones más desarrolladas y las menos solo se ha reducido en un cinco por ciento. Y a eso habría que sumar los disparados ratios de funcionariado que tienen respecto el de las regiones, llamadas, ricas.

Si en el área económica la continuidad, por su previsibilidad, tranquiliza a los mercados en el interior intranquiliza y alarma porque, siguiendo las exigencias de Ciudadanos  que se muestra aún más neoliberal que el propio PP, se pretende elevar la renta de los trabajadores mediante una ayuda a los sueldos más bajos, en lugar de elevar el salario mínimo, consiguiendo así que la mejora salarial no recaiga sobre las empresas, que son las que obtienen beneficios extras por su política de salarios bajos, sino sobre el erario público, agrandando así el déficit que luego tendremos que bajar con mayor precariedad social.

Por lo que a los presupuestos políticos en la cuestión catalana, se ha instalado en la inmovilidad ideológica, la continuidad del talante rajoy asombra y adquiere tintes de dramática perplejidad. Nombra a Sáenz de Santamaría la fustigadora, y la encargada de llevar la cuestión de Catalunya a los tribunales, para que se encargue de acabar con el Procés desde la competencia de Administraciones Territoriales. Está claro que Rajoy no considera que se esté en una situación de conflicto con Catalunya y, por lo tanto, piensa que con medidas coercitivas se volverá a la normalidad anterior a las elecciones autonómicas de 2012. Piensa que situando a Sáenz de Santamaría certifica la posición de firmeza y que solo queda esperar al desmoronamiento del gobierno de Puigdemont como consiguió desactivar la alternativa de Pedro Sánchez.

El tema de Catalunya ha vuelto a estar en la agenda política y, en el imaginario del ser español, vuelve a calar el doctrinario liberal decimonónico y del socialismo psoista, que considera a España como una sola identidad nacional. Dos siglos con levantamientos armados, desde los regionalismos, deberían hacernos reflexionar.

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