Gobierno de centralidad

Como hiciera tras las elecciones del diciembre, Ciudadanos se esfuerza para que sea posible un gobierno, esta vez del partido popular. En la otra ocasión, con un Rajoy ausente, Albert Rivera promovió un gobierno a tres bandas pretendiendo aislar a Podemos y apropiarse de la centralidad política. La estrategia resultó, a corto plazo, tras la embestida pueril de Iglesias proponiendo un gobierno de coalición imposible. Tras la repetición electoral que ha bajado la trayectoria triunfante de Podemos, se ha debilitado, también, la de Ciudadanos como alternativa de centro derecha que se juega ahora su sitio político.

Tras el 26-J, salvados los socialistas por los pelos, y paradas las expectativas de la izquierda asamblearia, Ciudadanos se ha dejado votantes pero conservando aún un voto centrado, ora PP ora PSOE, que podría perder si no es capaz de justificar con hitos políticos sus 32 escaños. Unas terceras elecciones podrían acarrear la desaparición de Ciudadanos como partido de masas fortaleciendo aun más, a un PP que ganando las elecciones tiene en frente a 2 de cada 3 votos emitidos, que votaron por una alternativa de cambio.

 

Hoy por hoy, el de Ciudadanos es un voto diferenciado de la derecha popular, ya que el votante de Ciudadanos que quería claramente sumarse al PP ya cambió su voto el 26 de junio. Por eso, encuestas de intención aparte, Ciudadanos debiera de tener presente que no podría afirmarse que su votante no prefiera reeditar el pacto con el PSOE y volver a reclamar el apoyo de las coaliciones de Podemos que, aprendida la lección y tras cura de humildad y modestia, ahora sí facilitarían la investidura de Pedro Sánchez.

 

Una agenda de cambio

 

Trabajando por un pacto de gobierno del PP Ciudadanos busca que los socialistas faciliten la investidura popular. Una abstención que supondría extender un cheque en blanco a Rajoy con el pretexto de que el futuro gobierno tiene que tomar, decisiones importantes; lo primero, el tema de Catalunya. Ese sudoku enrevesado tiene muy difícil solución a no ser que se dé al pacto un nuevo enfoque constitucionalista. Pero no en ese sentido uniformador y centralizador, que es el leiv motiv del nacimiento de Ciutadans contra el nacionalismo, sino en sentido federal.

Un partido como Ciudadanos, ideológicamente liberal, debiera de estar por la descentralización y por la simplificación de las administraciones en beneficio siempre de las más cercanas a la ciudadanía: una reforma federal. Como bien dice Juan Ramón Rallo en “Una revolución liberal para España”:La arquitectura administrativa del Estado español debiera ser la de un Estado profundamente descentralizado, tanto por el lado de los ingresos como el de los gastos. El gobierno central solo debiera retener La defensa, la representatividad exterior y una pequeña porción de los servicios generales, de la seguridad, de las infraestructuras y de la asistencia social. Eso es, una reforma federal en toda regla y no el constante solapamiento de una administración central como contrapoder, contraviniendo el mandato autonomista de la Constitución.

 

Ésa es la llave de reforma que el PP podría ofrecer, que aparejaría la reforma del Senado, de las circunscripciones electorales y la ley electoral, y que sería suficientemente solvente para que el PSOE pudiera no solo facilitar la investidura del PP sino, también, asumir tareas de gobierno.

 

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