No hay otra que plantarse ante los desprecios de Trump

Han sido los americanos quienes han roto las alianzas con Europa y quienes nos pueden llevar a una escalada loca, en Oriente medio y en el borde del Este. Hay que desengancharse de estos Estados Unidos que, como dijo Oscar Wilde, refiriéndose a la guerra de secesión, han pasado de la barbàrie a la desintegración sin pasar por la civilización. Nos convencieron de que fueron los héroes de la Segunda Guerra mundial cuando, en realidad, fue la contribución soviética en el frente del Este quienes dieron el golpe de gracia al nazismo.

Las empresas norteamericanas reconstruyeron Europa con el plan Marshall, 150.000 millones de dólares al cambio actual, para recuperar las economías de los países europeos devastados por la guerra. Fue una hábil estrategia para estabilizar Europa occidental y que Estados Unidos pudiera vender su potente producción industrial y de armamento, con la creación de la OTAN.

Como la colonización económica y cultural con la fundación de las comunidades europeas, la del Carbón y el Acero y la CEE, la Unión Europea de hoy. Siempre basculando entre la dependencia estadounidense y una autonomía europea que nunca se ha conseguido porque la política norteamericana ha sabido fomentar la rivalidad de los países europeos por su favor inversor.

Trump ha precipitado el final de la posguerra. En la doble vertiente del modelo geoestratégico mundial y de un espacio económico Nord Atlántico. Las derechas, a la vista está, alienadas el seguidismo a Estados Unidos, y las respuestas de las izquierdas buscando desactivar el belicismo para redefinir las relaciones de bloques del enfrentamiento a las cooperaciones regionales.

China y Estados Unidos alcanzarán un acuerdo para estabilizar los mercados, superada la crisis con Iran, Israel ya ha perdido. Pero los demás, España, no podemos continuar al albur mientras se reescribeb las estrategias. ¿Podemos seguir siendo peleles en vaivenes coyunturales? 

Europa, España, debería aprovechar ese desprecio demostrado por la política norteamericana, y la desazón producida, para trazar una verdadera política global alternativa. Multipolar, y menos excluyente si se quiere tener opciones de contar en el nuevo orden mundial y contribuir a una politica de equilibrios de disuasión.

Trump desprecia y amenaza a España por esquivar aportar el 5 por ciento del PIB a la OTAN. En horas bajas, por las casos de corrupción que le han brotado, Pedro Sánchez tiene una magnífica ocasión para recuperar credibilidad interna. Defendiendo la dignidad de España y exigiendo, ya que se habla de pagar, que se devuelvan los 12.000 billones de dólares al cambio y actualizados, que llevados, en reales de a 8 (de plata) por Bernardo de Gálvez, gobernador de Lousiana española, fueron entregados a George Whasintong para que pudiera ganar la batalla de Georgetown, y posibilitaar la independencia de los Estados Unidos de Norteamérica. El propio presidente Whasintong, y está documentado, afirmó que sin la ayuda española la independencia no habría sido posible. 

De paso, también, ya es hora de que España coja el toro por los cuernos y defienda la comunidad hispana en Estados Unidos y se solidarice, y se ponga del lado del gobernador de California y de políticos que se oponen a las deportaciones y que se  enfrentan a la tiranía de Trump.

Necesariamente hay que considerar que las bases americanas, de la OTAN en teoría, están en España están por razones de Estados Unidos no por hacernos un favor. En cualquier momento la geoestratégica norteamericana elegirá Marruecos, menos conflictivo, y entonces veremos la verdadera debilidad de nuestra frontera sur. 

Cabe recordar que unas de las argumentaciones poderosas, cuando España dudaba de entrar en la OTAN, fue la amenaza de propiciar la independencia de Canarias

La alternativa evidente es el acercamiento a China, quizás facilitando en Canarias un puerto de refugio logístico, no solo porque es el nuevo hegemón que marca el ritmo del futuro sino, también, porque es el único competidor que Estados Unidos teme y, ya se sabe, si se quiere ser respetado hay que ser temido. 

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