Los científicos alertan y la economía que manda a lo suyo

He leído la reseña de Nair Cuéllar, en DM el domingo 13 de abril, del trabajo realizado por los geógrafos de la UIB, Sònia Vives, Onofre Rullan y Antoni Artigues, titulado “Gentrificaciones financiarizadas, gentrificaciones de quinta oleada. Relaciones desahucios-clase en Palma (Mallorca-Islas Baleares)”, publicado en la revista científica Scripta Nova (15 de julio de 2023). Premio Luz Marina García Herrera, que concede anualmente la revista al mejor artículo publicado.

Resalto, de la reseña, la referencia al concepto de financiarización un proceso por el que las finanzas se priorizan construyendo las nuevas relaciones sociales. “El proceso de financiarización ha integrado el espacio urbano y la vivienda mediante la conversión del suelo en un activo financiero” se dice en el trabajo publicado.

No deja de ser paradójica que la divulgación de este trabajo, oportuno, coincida con el fin de la moratoria turística que ya la presidenta Prohens anunció en su discurso de investidura. El decreto del gobierno popular, de coalición tácita con Vox, a la vista de que el PP asume principios fundamentales del partido que reivindica el franquismo, consolida las plazas hoteleras existentes, 447.389 plazas hoteleras y otras 160.133 de alquiler turístico; de ellas, 90.000 creadas cuando el gobierno de Armengol. Visiones diferentes como con el alcalde Jaume Collboni, en Barcelona, comprometido con no renovar las licencias turísticas de manera que los 10.000 apartamentos de uso turístico que actualmente existen en Barcelona volverán al mercado de alquiler o de compra en 2028, caducando las últimas licencias.

La ciencia explica y cuantifica el proceso por el que vamos al desastre social y, del otro lado, la presidenta Marga Prohens que como ciudadana de Campos, donde todavía puede disfrutarse de naturaleza, quizás tuvo dudas de conciencia entre limitar el turismo o seguir los intereses de sus patrocinadores.

Finalmente ha ganado la cartera. Al fin y al cabo, el partido popular representa a las clases altas y medias altas, ni siquiera a medios y pequeños inversores o propietarios, de dos o tres pisos o locales, arrullados ahora por las rentas que pueden cobrar pero que ya notan cómo son expulsados por la presión financiera foránea. Saben que son cada vez menos relevantes y sus hijos, menos los de millonarios, son tan maltratados como los demás.

La señora Prohens renuncia al criterio propio para elegir la vox de su amo. Me dicen que su gran activo político es la obediencia al jefe; antes Casado ahora Nuñez Feijóo, o véte a saber si querrá ser como la Ayuso; la versión española del Trump que se compara con Georges Washington. Deberíamos dejarnos de grandes y amadas proclamas ideológicas y valorar eso de la responsabilidad sobre el futuro que dejamos.

Los científicos nos dicen y argumentan, lo cuantifican y saben extrapolar hacia el futuro, y demostrar sus conclusiones, ese es el modo de conocer de la ciencia. Se sabía que el alquiler turístico iba a encarecer y dificultar el acceso a la vivienda residencial pero la rapidez de su implantación, a través de plataforma airbnb creada en 2007, y cuando en 2014 ya se había adueñado del mercado Balear, se estaba obligado a actuar como fuera; con parches legales; con poca convicción por miedo a avalanchas de procedimientos judiciales que de salir mal drenarían las arcas públicas.

Los derechos de propiedad, plenos y absolutos que la ley ampara, no encontraba argumentos legales consistentes que oponer por la inexistencia de conciencia social y una legislación que la defendiera; como en el caso del medio ambiente, hasta que la basura no se sale de los contenedores no la vemos.

Es realmente desmedida la ambición y la codicia del acumular o gastar y gastar; de sentir el poder de hacer y deshacer a capricho, y del boato de la pleitesía que arrastra a los políticos que se embelesan y se mueren por el reconocimiento de los poderosos.

No será que no haya voces que lo digan. Ahí están los datos y si la sociedad no hace caso, no los políticos somos los blandengues que les votamos.

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