Groenlandia se mira en el Reino Unido y se queda

Las chulescas manifestaciones del vicepresidente Vance, en su visita a la base militar norteamericana en el Ártico, que se harán con la Isla y que piensa que el uso de la fuerza no será necesario,  ha puesto en la agenda de la política de Isla su independencia de Dinamarca.

En un artículo anterior me mostraba convencido de que los inuit podrían estar interesados en cambiar de soberanía y acercarse a Estados Unidos. Ya no pienso que vaya a ser así. Groenlandia será independiente sí, pero su órbita estará en Europa y en estrecha alianza con Canadá e Islandia. Los tres territorios apetecidos por la “la poderosa nación”, como califica el narcocorrido “Somos más americanos” de los Tigres del Norte.

Con la prisas por hacerse con el control, y la forma de arrollar a sus antiguos socios, al más puro estilo de las películas del Oeste donde el fuerte tiene el gatillo fácil, desvela el tipo de relación que entiende la nueva administración norteamericana que, en el fondo, no difiere las anteriores.

Como señala el diplomático, ahora en Paris, y escritor José Ma Ridao en La Vanguardia (2/4/2025), no es nada ajeno a la tradición de cómo trata Estados Unidos a los demás. Durante la guerra fría, la estrategia no consistió en defender a Europa de la Unión Soviética sino en defender sus intereses en el teatro europeo. Y en el resto del mundo, se metió en todos los fregados que pudo a beneficio propio: desde Corea a Vietnam, y sobre todo en Latinoamérica, la finca privada proclamada por la doctrina del presidente Monroe (1823) que la vieja Europa, sumida en sus propias revoluciones, aceptó.

Estados Unidos, como se observa en cada elección a la presidencia, es una nación de estados enfrentados cultural, social y económicamente, con intereses diferentes y encontrados. La américa profunda, la que suele votar a los republicanos, es la guardadora de las esencias de los antiguos colonos: blancos, puritanos y demás iglesias cristianas (y ahora también católicos), de ideología y costumbres conservadoras e intransigentes con las diferencias. Herederos de los que perdieron la guerra de secesión, pero que la ganaron porque el pacto con el vencedor fue la vista gorda. Abolida la esclavitud, la minoría negra siguió discriminada y humillada. Y limitada en su derecho al voto.

Con la aprobación de la Ley de Derechos Civiles por el presidente Johnson, vicepresidente de Kennedy, poniendo fin a la discriminación de los negros en los estados del Sur, se encendió la mecha de la ultra derechización del partido republicano, (“Cómo mueren las democracias”, Steven Levitsky), explicándose cómo se ha llegado a que un corrupto condenado esté en la presidencia. Estados Unidos, tierra de refugio de los desamparados europeos buscando constantemente su propia identidad: Los estadounidenses necesitan hacer visible su bandera por todos lados para creerse que son una nación, y el ombligo del mundo.

A la vista de la geo estrategia en el Ártico y la nueva agenda bipolar, y tripolar con China a escala Global, se evidencia que el modelo de relaciones sociales de la actual administración norteamericana es la prepotencia y eso ha decantado la orientación de las últimas elecciones generales en el territorio autónomo, de soberanía danesa y que tiene reconocido el derecho de autodeterminación desde 2008.

El vencedor, con el 29,9 por ciento del votos, ha sido Jens f. Nielsen del partido Democrático, de derecha social-liberal, que tradicionalmente se ha mostrado escéptico respecto a la independencia y, ahora, se decanta por un proceso de independencia pausado. Había obtenido 3 diputados en las elecciones de 2021, cuando venció el partido, del hasta ahora primer ministro, Múte B. Egede de Comunitat Inuit, de izquierda radical, que querría la independencia a corto plazo, y que ha obtenido 7 de los 12 escaños que tenía en las pasadas elecciones de 2021.

Actualmente, la mayoría del parlamento groenlandés está ahora por la independencia a medio plazo y, a la vista de la política estadounidense, mira a la Europa del respeto y los derechos.

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