Capital humano en beneficio de la comunidad.

La ministra Fátima Báñez replantea el sentido social de las percepciones por desempleo al presentar la posibilidad de que los parados, que no estén recibiendo cursos de formación, puedan realizar servicios sociales mientras cobren el subsidio de desempleo. La prestación por desempleo es un derecho del trabajador “que no se va a tocar”, ha dicho la ministra, que se deriva de las cotizaciones que ha realizado durante su vida laboral en previsión de la pérdida de su puesto de trabajo. Pero, también, la obligación de las cotizaciones sociales que encarecen el coste social de las empresas, es un derecho de la sociedad para que los trabajadores en desempleo superen esta situación, y se capaciten para adecuarse a otros puestos de trabajo, desde donde seguir contribuyendo al bienestar social y reanudar la normalidad en su vida personal.

La reforma laboral recién aprobada y pendiente de trámite parlamentario, pone énfasis en el derecho de los trabajadores a la formación durante su vida laboral; el derecho a actualizar su competencia profesional para no quedar en desventaja respecto a las nuevas promociones con mayor, y actualizado, nivel formativo.

Si la crisis no nos hubiera sorprendido con este drama social, la dinámica económica global nos obligaría a repensar cómo organizar de otra forma la vida laboral y su acoplamiento a las necesidades de la sociedad.

Ahora, tiene sentido prever que en la vida laboral, quizás cada quince años, las personas debamos de pasar por un periodo de  actualización, o para promoción a otros destinos profesionales, con una percepción por desempleo, mientras se está en periodo de formación seria y reglada; a semejanza de las excedencias laborales en que, renunciando al sueldo, se conserva el puesto de trabajo.

En la iniciativa de la ministra, se trata de que la situación de desempleo se considere como oportunidad para nuevos proyectos personales y, en eso, es importante que no se rompa la dinámica de actividad, al tiempo de aprovechar el capital humano en beneficio de la comunidad.

Pero la propuesta de acoplar periodos formativos y trabajo comunitario, vinculado a la percepción del subsidio de desempleo, debe de enfocarse desde la operatividad y las necesidades de la sociedad; cursos formativos para puestos de trabajo previsibles y trabajos comunitarios, sociales, como en educación, donde muchos profesionales podrían enseñar a nuestros estudiantes parcelas de la vida real.

 (Publicado en ÚLTIMA HORA, EL 03-MARZO-2012)

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