El estado laico: instrumento de integración social (y 2)

La actual situación de aconfesionalidad ampara, tanto al integrismo católico como los de otras confesiones. Unos, crean centros de enseñanza dónde se educa separadamente a niños y niña, contrariamente a la normalidad educativa, orientándoles de forma sectaria en materia religiosa. Recuerdo con cariño al reciente fallecido Eduardo Bonnín, fundador de Cursillos de Cristiandad y el ardor con que reclamaba una vida interior autentica desde la libertad y el compromiso, sintiéndose, más de una vez, incómodo antela Jerarquía y ciertas corrientes de tipo sectario.

La aconfesionalidad, que impide al estado tener opinión pero sí tener tutela, da pie a que el estado tenga que plegarse, también, a exigencias de otras confesiones como la hebrea, la islámica o, por qué no, en un futuro la mormona, o la que se tercie, que reclamarán su derecho para instruir a sus niños según el sesgo particular de su visión del mundo.

En Manacor, población con un fuerte componente inmigratorio de religión musulmana, he tenido ocasión de presenciar cómo, cerca de su lugar de culto, la actitud prepotente de algunos miembros de esa comunidad impedían el paso por la acera a mujeres resultando que éstas debían de bajar a la calzada…La tarea de la integración pasa por que Ley no dé pie a que puedan encontrarse apoyos legales a la discriminación. Tanto en grupos católicos como islamistas, judíos o de otra índole. 

¿Cómo argumentar que un musulmán con varias esposas no pueda reclamar su reagrupación familiar? ¿Cómo disuadir de prácticas discriminatorias para la mujer si ésas, en el fondo, se justifican en la propia religión? Recuerdo Yentl, la película de Barbra Streisand, donde se desarrolla la historia de una judía que se viste de hombre para poder recibir enseñanza dela Torá.

No se trata de redactar manifiesto contratos de integración ni demás complejidades coercitivas cuya función sea la discrecionalidad. Se trata de apostar por un modelo de convivencia donde se preserve los valores que nuestra sociedad ha desarrollado, en los que hay amplio consenso, que son garantes de convivencia y de asegurarse todos los instrumentos legales para que no puedan interpretarse equivocada ni interesadamente, de manera que las creencias de tipo espiritual sean forzadas a desarrollarse sólo en el terreno de lo privado.

Sería realmente ridículo, si no dramático, que un día tengamos que cuestionar si debemos permitir el burka o hacer la vista gorda a la libertad de expresión por imposición de doctrinas religiosas totalitarias.

Las confesiones religiosas, por lo demás, tienen una actitud bastante limitada en materia de espiritualidad. Quien se tome el trabajo de leer los textos que informan las corrientes espirituales, las religiones, Bíblia y Corán, principalmente, porque los textos interpretativos son otra cosa, se dará cuenta que su lenguaje va dirigido a la conciencia; como esa llamada Jihad, que se traduce por esfuerzo, y que significa la guerra que uno tiene que hacer contra sus demonios, sus defectos, para establecer el reino del Dios enla Tierra, el propio hombre, y alcanzar el paraíso, la perfección.

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